Cristina con Novaresio 14/9/2017 Entrevista Completa

En estos últimos días se ha definido la paritaria estatal a nivel nacional. El acuerdo consistió, básicamente, en un “aumento” salarial del 20% escalonado en 3 veces y una clausula “gatillo”. Miserablemente: 5% en junio, 5% en julio y 10% en agosto. Digo miserablemente porque se tuvo la delicadeza de afinar el lápiz con tanta pasión que se acepta el 5% para junio, es decir, que el porcentaje más pequeño se aplica al cobro del aguinaldo. Sencillo: la menor tajada posible para el trabajador del Estado. Si, los muchachos están en todas.

 

Efectivamente están en todas ya que aquí no termina el acuerdo. Se podría haber esperado una dura negociación, o por lo menos la simulación de ella, y perder por segundo año consecutivo otra parte del poder adquisitivo respecto a 2015. Pero la otra parte del acuerdo consistió en un “plus”, un “extra”, a modo de “premio” al trabajador “bueno” y disciplinado. Aquellos “incentivos” ya bien conocidos por el trabajador privado, los ítems llamados presentismo y productividad. Hasta el momento se conoce la definición del ítem presentismo que, en lo inmediato y en lo profundo, refiere a múltiples significados. Para el trabajador desprevenido y casi soldado del neoliberismo tiene significado trasparente. Efectivamente es un premio a su esfuerzo y laboriosidad que le permite diferenciarse de aquel que no lo hace. En cambio, el trabajador un poco menos obediente y más avispado nota que se trata de una concesión de derechos y flexibilización del salario. Cuanto más se corroe el salario, más necesario se hace el cobro del presentismo y, por ende, se evita hacer uso de las licencias, es decir, de los derechos adquiridos. Y lo más lindo: para el político-empresario significa el control necesario para el logro de la supuesta eficiencia del Estado, intensificación del trabajo y reducción de los costos laborales. Para reforzar este enfoque sobre el control, y también podríamos pensar en el autocontrol, de los trabajadores solo hay que reproducir lo dicho por el Ministro de Modernización sobre la productividad en una entrevista radial. “Estamos incluyendo una clausula de productividad que no está definida […] lo que queremos es poner metas por ministerio u organismo de lo que sería algún objetivo prioritario importante”(sic). En otras palabras, queremos medir algo pero no sabemos qué. El eje no está puesto en la calidad del empleo estatal sino en la necesidad de controlar y sancionar bajo apercibimiento.

El enfoque más difundido para medirla es el de línea de pobreza, entendida como un umbral de ingresos que divide a los pobres de los no pobres. Esta línea surge del costo de una canasta que contiene elementos alimentarios y no alimentarios.

 
Mapa esquemático de países según su coeficiente de Gini. Vea el listado completo en Anexo:Países por igualdad de ingreso.
     < 0,20      0,20 ↔ 0,24      0,25 ↔ 0,29      0,30 ↔ 0,34      0,35 ↔ 0,39      0,40 ↔ 0,44      0,45 ↔ 0,49      0,50 ↔ 0,54      0,55 ↔ 0,59      ≥ 0,60      Sin datos

La canasta básica alimentaria se determina en base a los requisitos calóricos diarios que necesita una persona, y son establecidos por estudios nutricionales. Estos requisitos varían de persona a persona, de acuerdo con su nivel de actividad, género y edad. La línea de indigencia es el valor monetario de esa canasta alimentaria.

Ese mismo día, antes de saberlo, estuve charlando de mi historia, de la de mi familia, en una escuela secundaria de pedagogía Waldorf. Estuve allí invitado por mi amigo Santiago, docente amoroso y quien me impulsara a definir mi destino docente hace algunos años.
Como un salame, otra vez arranqué como un 8 arremetedor, y al pisar el parea, me puse a llorizquear. No hay caso. Cada vez me convenzo que no me va a pasar, y zas! me transpiran los ojos, pido disculpas y sigo. Como puedo, ya fuera de todo lo planificado para esa presentación.
Son chicos jóvenes, 17, 18 años, y me escuchan con atención y respeto. Pero más me escuchan con amor y solidaridad. Con empatía. Como pueden.
No salen de su asombro, de su indignación cuando les hablo de ese niño que fui a los 7, 8 años. Me abrazan con su miradas. Durante la charla siento que no pude transmitir lo que quería. Cuando empiezan a salir al recreo, me doy cuenta que sí. Aunque sea un poco.
Hoy hablé con Santiago y definitivamente creo que sí.
Al día siguiente ellos llegaron con la historia del 2x1 y la trastada de Los Supremos. Creo que pensaron en mi, en Miguel, en mis viejos. Algunos dijeron que van a ir el miércoles a Tribunales.
Al final, no me di cuenta, tal vez me desmayé, o entré somnoliente al área y le pegué fuerte y de punta. Al ángulo.
Otro gol!!!!!!
No nos han vencido.