Hace poco tiempo, en uno de los grupos de whatsapp recibo dos comentarios que me hicieron "reflexionar" (léase calentar) un poco: "En materia de educación estamos peor que hace 15 años" y "no se hicieron los cambios estructurales necesarios".

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Iba a comenzar diciendo que soy docente desde hace mas de 20 años, como si eso diera garantías de mi trabajo y experiencia, o autoridad para lo que voy a escribir, pero tengo compañeros que, siendo docentes de la misma escuela y con la misma antigüedad, viven otra realidad y hasta comparten las mismas expresiones. Por lo que por el momento voy a remitirme a buscar información y analizar la situación.

Analicemos la gestión: Cuáles son las Leyes, Programas, Planes y Acciones que se realizaron en el período 2003-2015, en materia de Educación, Ciencia y Tecnología?

Tiré la búsqueda en google y de la página de la casa rosada (presidencia de Macri), obtenemos los siguientes logros realizados entre el 2003 y 2015. Acá les dejo el link para que puedan acceder a la información completa. En el siguiente párrafo les hago un pequeño resumen de la información encontrada...

No tiene nombre...

Hay muchas variantes de la frase de Dostoyeski "El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos". ni siquiera sé si fue el primero en decir algo así. Mi forma preferida es: "el grado de desarrollo de una sociedad se mide por la manera en que trata a sus individuos más débiles". Es un "toque" más inclusiva.

En estos últimos meses, según el diario de la corneta, en un artículo de Marcela Pagano, Carolina Stanley quitó el beneficio de pension por discapacidad 70000 personas, y en lo que va de junio a 16457 personas. Estamos hablando de $4776 por pensión. Sí, leíste bien cuatro mil setecientos setenta y seis pesos. Este beneficio es, por parte del beneficiario, un derecho. El estado debe honrar ese derecho otorgando el beneficio establecido. Este pequeño, e insuficiente monto, dados los inconvenientes que deben sortear aquellos que tienen capacidades diferentes, es un intento, también insuficiente, de igualar a los individuos de esta sociedad.

Si, ya sé, ya sé, lo hizo invocando un decreto de Carlos Io (el del apellido capicúa) del año '97. Esto no los exculpa ni quita responsabilidades. 

¡Ah no!  no señor. Se equivocaron y vuelven todo a "foja cero". ¡Qué bien!, ve Usted, se equivocan y rectifican. "hubo un error de aplicación de criterios"...

En estos últimos días se ha definido la paritaria estatal a nivel nacional. El acuerdo consistió, básicamente, en un “aumento” salarial del 20% escalonado en 3 veces y una clausula “gatillo”. Miserablemente: 5% en junio, 5% en julio y 10% en agosto. Digo miserablemente porque se tuvo la delicadeza de afinar el lápiz con tanta pasión que se acepta el 5% para junio, es decir, que el porcentaje más pequeño se aplica al cobro del aguinaldo. Sencillo: la menor tajada posible para el trabajador del Estado. Si, los muchachos están en todas.

 

Efectivamente están en todas ya que aquí no termina el acuerdo. Se podría haber esperado una dura negociación, o por lo menos la simulación de ella, y perder por segundo año consecutivo otra parte del poder adquisitivo respecto a 2015. Pero la otra parte del acuerdo consistió en un “plus”, un “extra”, a modo de “premio” al trabajador “bueno” y disciplinado. Aquellos “incentivos” ya bien conocidos por el trabajador privado, los ítems llamados presentismo y productividad. Hasta el momento se conoce la definición del ítem presentismo que, en lo inmediato y en lo profundo, refiere a múltiples significados. Para el trabajador desprevenido y casi soldado del neoliberismo tiene significado trasparente. Efectivamente es un premio a su esfuerzo y laboriosidad que le permite diferenciarse de aquel que no lo hace. En cambio, el trabajador un poco menos obediente y más avispado nota que se trata de una concesión de derechos y flexibilización del salario. Cuanto más se corroe el salario, más necesario se hace el cobro del presentismo y, por ende, se evita hacer uso de las licencias, es decir, de los derechos adquiridos. Y lo más lindo: para el político-empresario significa el control necesario para el logro de la supuesta eficiencia del Estado, intensificación del trabajo y reducción de los costos laborales. Para reforzar este enfoque sobre el control, y también podríamos pensar en el autocontrol, de los trabajadores solo hay que reproducir lo dicho por el Ministro de Modernización sobre la productividad en una entrevista radial. “Estamos incluyendo una clausula de productividad que no está definida […] lo que queremos es poner metas por ministerio u organismo de lo que sería algún objetivo prioritario importante”(sic). En otras palabras, queremos medir algo pero no sabemos qué. El eje no está puesto en la calidad del empleo estatal sino en la necesidad de controlar y sancionar bajo apercibimiento.